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El Duelo Silencioso de una Pérdida Perinatal y Gestacional

Xaviera Gómez Pimienta
Nov 23rd, 2020
5 - 6 min.

Cuando hay una pérdida real o simbólica, siempre la acompaña un proceso de duelo. El duelo por un bebé perdido puede significar una experiencia traumática y puede repercutir significativamente en la salud emocional, teniendo consecuencias negativas en su vida cotidiana (Serrano y Lima, 2006). El silencio es un obstáculo para un proceso sano de duelo, por eso mismo se puede definir al duelo perinatal y gestacional como “un duelo silenaciado” porque pocas personas lo reconocen y todavía es un tema tabú en nuestra sociedad. Inclusive autores como Clark (2006), mencionan que ante la muerte de un bebé hay pocas acciones sociales como un funeral, y la mayor parte de las familias no lo reconocen en su línea familiar. 

Para entender mejor la psicodinamia, empecemos por definir que es la perdida perinatal y gestacional. La Organización Mundial de Salud (OMS) declara que la muerte perinatal se considera desde el período perinatal que se extiende desde las 22 semanas de gestación hasta una semana de vida independiente. Sin embargo, para fines de este artículo tomaremos la referencia de Kowalski que define la muerte perinatal y gestacional desde la concepción (primer día de embarazo) hasta el final del primer año de vida del bebé. Basándonos en esta definición, las pérdidas gestacionales y perinatales incluyen abortos (voluntarios o espontáneos), embarazos ectópicos, reducción selectiva, muerte de un gemelo en gestación, feto muerto intraútero o intraparto, muerte de un prematuro, la del neonato incluyendo los bebés nacidos con anomalías congénitas, asfixia neonatal y los hijos cedidos en adopción (López García, 2011)

Cuando una pareja se entera que hay una pérdida gestacional o perinatal, hay un momento de crisis dentro de su salud y bienestar emocional. El cerebro tiene que aplicar mecanismos de afrontamiento para asegurar la supervivencia y regresar a un equilibrio emocional. En este momento en la práctica clínica psicológica fuera del ámbito hospitalario es poco probable que podamos tener una intervención con los pacientes. Sin embargo, los profesionales de salud (doctores, enfermeras, personal administrativo, psicólogas hospitalarias) deberían comenzar un acompañamiento y apoyo emocional que puede impactar en la resolución de un duelo saludable. 

¿Por qué tiene tanto impacto una pérdida gestacional y perinatal? 

Es importante que podamos entender las implicaciones que tiene perder un hijo o un bebé. Desde que somos niños, el estigma social de tener hijos como una meta tiene un impacto en nuestras expectativas y planes a futuro. De esta manera, la perdida de un hijo puede significar la perdida de una meta y objetivo que tenía la pareja. Especialmente depende del significado y valor cultural que otorga la sociedad a la maternidad, en México ser madre o padre es igual a cumplir una realización personal (Marcus, 2006). Desde el momento que la mujer o hombre se enteran del embarazo, se forma un vínculo positivo o negativo con su hijo. El cerebro comienza a formar representaciones mentales y a generar expectativas moldeando un nuevo rol de padres. Existe una idealización por ser madre y padre, generando planes y objetivos que se van fortaleciendo conforme se avanza en el embarazo. 

En cuestiones de género, la mujer puede tener sentimientos de culpabilidad por no haber podido “gestar” correctamente al bebé, puede haber pensamientos relacionados a “ser mala mujer” por no cumplir con sus expectativas de tener un embarazo sano y a término. El hombre puede tener sentimientos de tristeza pero se cubren tratando de ayudar a su pareja y arreglar las cuestiones administrativas (cuenta del hospital, acta de defunción, cuestiones del seguro médico), se espera socialmente que el hombre sea “fuerte” en esta situación. Como pareja, en este duelo silencioso no se reconoce el dolor como padres que han sido o que fueron en su momento. 

Después de haber vivido ese momento difícil de perder un bebé, la pareja puede crecer y evolucionar. Puede haber mayor intimidad y complicidad. Sin embargo, en algunas ocasiones puede que se produzcan conflictos y tensiones en la relación. Puede existir una falta de sincronía en el proceso de duelo y una mala comunicación por no saber expresar el dolor de la misma manera. Además, puede ser que los miembros de la pareja tengan necesidades diferentes por lo que puede crear una distancia importante entre ellos. 

¿Cómo es el duelo en la pérdida perinatal y gestacional? 

Existe un modelo que se basa en experiencias de madres con algún tipo de pérdida perinatal, propuesto por Bowlby y Parkes (1999) , modificado por Davidson. Refieren cuatro fases: 

1. Fase de choque. Los padres se encuentran en un constante estado de “shock”, su cerebro sólo puede procesar una sección de la realidad y es difícil la comunicación. Esta fase dura entre dos días a dos semanas. Hay una resistencia ante los estímulos que se presentan. En esta fase, la paciente y su pareja están en un estado de vulnerabilidad emocional. Probablemente, nos toque hacer la intervención con la paciente en esta fase. 

2. Fase de búsqueda. Los padres están en una constante búsqueda causal. Han aceptado la pérdida pero están muy sensibles. 

3. Desorganización. Sucede 6-9 meses posteriores a la muerte, pueden presentar sintomatología depresiva como insomnio, falta de apetito, llanto constante.

4. Reorganización. Usualmente se inicia alrededor de 18 meses después de la muerte. Se puede restablecer el equilibrio emocional, hay energía renovada y mejora la realización de juicios.

El trabajo multidisciplinario, cooperativo e integral en el proceso de muerte perinatal y gestacional es una prioridad en la atención de salud debido al alto impacto emocional que puede causar nuestra actuación durante este momento, incluyendo la definición de un duelo saludable o complicado. La principal función de los profesionales de la salud debe ser actuar como guías que contribuyen a la toma de decisiones de la pareja o paciente dentro del ámbito hospitalario (Durán & Casallas, 2019). 

Bibliografía

Alvarado García, R. (2019). Muerte perinatal y el proceso de duelo.

Durán F., M.E. y Casallas M., D.M. (2019). Evaluación del cumplimiento de la guía en salud mental para atención de duelo perinatal en el ámbito hospitalario. Psicología y Salud, 29(1), 91-102.

González, C. M., Bello, N. C., Calva, E. A., López, M. E. G., & Pichardo, M. A. S. (2011). Escala de duelo perinatal: validación en mujeres mexicanas con pérdida gestacional. Revista Latinoamericana de Psicología, 43(3), 419-428.