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Cuando los niños pierden a su papá/mamá por COVID-19

Guillermo Méndez
Feb 22nd, 2021
5 - 6 min.

Hablar abiertamente de la muerte es, para muchas personas, un tema tabú, un tema que se tiende a evadir por las fibras sensibles que llega a tocar, pues pensar en el fin de nuestros días, de nuestros proyectos, de nuestro tiempo, o el de compartir momentos con nuestros seres queridos puede parecer desolador. Sin embargo, y desafortunadamente, la pandemia por COVID-19 ha vuelto a la muerte un evento de todos los días: cobra la vida de miles de personas en todo el mundo, dejando lugares vacíos en las mesas y con un profundo dolor en el corazón de las familias.

La confusión y el shock que dejan una muerte así trastoca todas las áreas de nuestra vida, desorganizándonos y dejando de lado la cotidianidad que teníamos. Sin embargo, con los pequeños, tema que abordaremos en este artículo, el duelo y la concepción de la muerte se perciben de manera diferente en ellos, pues tales procesos no los conciben de igual manera que un adulto, lo cual puede generar dificultades al momento de dar la lamentable noticia de un fallecimiento: ¿por dónde empezar? ¿Cómo explicarle que su familiar falleció? ¿Cómo lo va a tomar? ¿Su vida ya no volverá a ser la misma? Deseo que la información que te expondré a continuación te sea de gran ayuda para responder a estas y a otras preguntas.

El duelo en niños

En términos simples, el duelo es la reacción emocional natural ante una pérdida o separación, ya sea real o imaginaria, de una persona, un animal o un objeto, y esto puede experimentarlo cualquier ser humano en cualquier etapa de su vida.

El peso que tiene la muerte en nuestras vidas puede negarnos a hablar de ella y concebirla como lo que es: irreversible, definitiva, permanente y universal, así como también la ausencia total de todas las funciones vitales. Ayudarle al niño/a a comprender esto es importante como una introducción a la lamentable noticia.

El tacto, la escucha y la comprensión para explicarla son cruciales para que el infante comprenda que la persona ya no volverá, sobre todo si su edad no rebasa los 5 años, pues muchos teóricos afirman que antes de esta edad no se comprende totalmente el concepto de “muerte”, por lo cual se podría mostrar perplejidad y confusión (en vez de llanto) preguntando dónde está o cuándo volverá la persona que ha fallecido.

¿Cómo se manifiesta el duelo en los niños?

Ante un fallecimiento por COVID-19, el infante puede manifestar su miedo a través de preguntas como “¿fui yo quien provoqué la muerte?”, “¿me pasará esto a mí?”, “¿quién me va a cuidar?”, y su enojo a través de preguntas como “¿por qué apareció este virus?”, ¿se pudo haber evitado?”, “¿por qué no me di cuenta antes?”, ¿por qué no fui más cuidadoso?”, ¿habrá sufrido?”.

Es indispensable aclarar todas estas dudas al mismo tiempo que se brinda una sensación de protección, de lo contrario, el pequeño/a puede formular sus propias conclusiones, creando respuestas equivocadas y percibiéndose como el culpable. Esto puede provocar miedo intenso, sensación de soledad, afección a su estado de ánimo, alteración en la alimentación y el sueño, incluso depresión.

Algunas de las formas en las cuales el infante puede manifestar un duelo por el fallecimiento de su padre o madre son las siguientes:

- Conmoción y confusión por la pérdida.

- Sentimiento de ira por la sensación de haber sido abandonados, expresada en juegos violentos o pesadillas y dirigida hacia otros miembros de la familia.

- Miedo a perder al o los progenitores que siguen viviendo, o que sea abandonado/a por estos.

- Manifestación de regresiones, esto es, volver a etapas anteriores de desarrollo emocional con conductas más infantiles, como pedir más atención, chuparse el dedo, orinarse en la cama, miedo a la oscuridad o hablar como un bebé.

- Creencia de haber sido el responsable por el fallecimiento de la persona, sobre todo si en algún momento lo deseó.

- Culpabilidad de no haber sido capaz de crear una relación más cercana con la persona fallecida.

- Tristeza, manifestada en cambios en la alimentación y el sueño, bajo rendimiento escolar o pérdida en la falta de interés por las cosas que antes le agradaban.

¿De qué manera es posible comunicar una muerte por COVID-19?

Las condiciones para despedirse de una persona fallecida por COVID-19 son muy diferentes a las de otras enfermedades, pues el riesgo de contagio impide estar con la persona en sus últimos momentos, lo que dificulta en gran medida los rituales de descanso eterno que la persona y los familiares desean darle al fallecido.

Ante esto, algunas recomendaciones que se pueden llevar a cabo para comunicar una noticia así a un/a pequeño/a son las siguientes:

Comunícala en tiempo y forma. La noticia debe de informarse lo más pronto posible y siempre por medio de una persona en la cual el niño/a confíe y sienta cercana, poniendo en marcha toda la ternura, el cuidado y el afecto posible.

Explora cómo se siente. Hay que dejar que se exprese, que platique lo que ha entendido, lo que se imagina y lo que fantasea tantas veces como el niño/a lo desee, esto le brindará una sensación de atención, protección y cercanía, además de que le ayudaremos mejor a elaborar su duelo. 

Utiliza su propio lenguaje. Es importante tomar en cuenta su nivel de desarrollo emocional y cognitivo para explicar la muerte. Si se trata de un niño pequeño, es posible tomar un ejemplo de algún personaje animado o animal que ellos hayan visto. En todos los casos, siempre hay que hablar con la verdad.

Explícale realmente lo que sucede. Los/as niños/as necesitan conocer la parte física y real de lo que le ocurre a una persona cuando fallece, esto ayudará a comprender mejor los componentes básicos de la muerte. También es válido apoyarse con las creencias religiosas o espirituales para explicarla. 

Comprende los límites de tu esfuerzo. Nuestras palabras no aliviarán totalmente el dolor del infante, pero brindarán una sensación de acompañamiento y comprensión, reconfortarán en gran medida y le ayudarán a sobrellevar su duelo. 

Explica que es parte natural de la vida. Y que, aunque la persona se haya ido, los recuerdos, los momentos agradables y todo lo armónico que se vivió con ella, permanecerá en la mente y en el corazón por siempre.

Habla sobre la continuidad de la vida. Los/as niños/as pueden pensar que su mundo se desmoronará a causa de un fallecimiento. Es vital comunicarles que sus juegos, actividades, cumpleaños, rutinas, van a estar ahí como siempre. Esto ayuda a que sientan seguro su mundo para poder elaborar el duelo. 

Busca un profesional si crees necesitarlo. Ser padre, madre o cuidador/a no significa saberlo todo. Puedes buscar la orientación de un psicólogo que te oriente mejor para atender una situación así. Y si sientes que tú también necesitas atención psicológica por esto, tómala, te ayudará a elaborar el duelo de la manera más sana posible.